Rosa Escribano, la atleta de 60 años del Playas de Castellón cuya vida es una lección

Acaba de lograr el récord de España de 400 en su categoría (1,10,34), hace unos meses batió el de longitud (4,47) y buscará el 2 de febrero el récord de Europa de pentatlón en Valencia. Pero, por encima de todo, Rosa representa una maravillosa historia de superación trabajando 35 años de cartera, capaz de superar una tuberculosis que casi le cuesta un pulmón, una anemia crónica….

“En estas edades nunca se sabe. Así que me dedico a vivir al día y a decir ‘mientras el cuerpo aguante’”, replica Rosa Escribano, la atleta que cumple su primer año en la sección master del Playas de Castellón rodeada hasta ahora de la palabra éxito. El viernes batió el récord de España de 400 metros en Sabadell (1,10,34). El 29 de diciembre, el día de su 60 cumpleaños también logró el récord de salto de longitud (4,47 metros) lo que, según ella, “demuestra que todo va bien. El cuerpo aguanta y si se queja lo hago caso. Adapto mi forma de entreno a lo que más me conviene y a lo que menos daño me hace”, añade Rosa Escribano que, en realidad, es una atleta de pruebas combinadas , “porque nunca me conformo con hacer una prueba sola”, explica. “Tuve un entrenador que lo captó. Recuerdo que me dijo, ‘pareces una persona versátil que coges bien la técnica de las pruebas’. Desde entonces, nos pusimos manos a la obra y no me ha ido mal”.

Rosa tiene aún vigentes récords de Europa en diversas categorías, pero, como dice ella, su auténtico récord es “la ilusión que encuentro al hacer atletismo. De otra forma no imagino que hubiese llegado hasta aquí ni hubiese podido compaginarlo con mi trabajo. Hasta el 1 de enero, en que me he jubilado, yo he trabajado 35 años de cartera en Correos y, aunque me gustaba , no era un trabajo cómodo. Sobre todo en estos días de frío del invierno. De ahí que ahora, cuando me levanto y no tengo que cumplir ningún horario, me sienta en la gloria: ya no tengo que ir con prisa a ningún sitio. A veces, me parece hasta mentira tras tantos años levantándome a las seis de la mañana”.

“Mi entreno, sin embargo, no va a cambiar, porque mis entrenamientos dependen de lo que me diga el cuerpo. A mi edad, nos conocemos demasiado bien”, argumenta Rosa Escribano, que entrena “dos días a la semana una hora de fuerza mientras que los lunes, miércoles y viernes los dedico a hacer técnica para las pruebas combinadas. Mi marido, que es corredor de fondo, es mi entrenador y sabe lo que necesito”.

A los 60 años, Rosa Escribano no considera que sea un milagro. “Vivo normal, como normal… Quizá desde el año pasado evito más los azúcares. Pero, sobre

todo, creo que soy el producto de la constancia, de haber descubierto tarde mi amor por el atletismo. Hasta los 23 años yo hacía balonmano. Pero a partir de entonces empecé con el atletismo y encontré un valor añadido en mi vida. Es más, he tenido que superar situaciones muy duras como una anemia crónica que no había manera de atajar; una tuberculosis que me tuvo ingresada 22 días y que casi me cuesta un pulmón; una operación de rodilla que me ha obligado a cambiar la pierna en la batida… En fin, todos tenemos una historia pero yo creo que, si se superado todos esos problemas, en gran parte ha sido gracias al atletismo. Su ayuda ha sido decisiva para mí”.

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