El velocista del Playas de Castellón ya está entrenando a buen nivel tras su rotura completa del tendón de Aquiles en el mes de febrero. “No concibo otro regreso que no sea al máximo nivel”, insiste.  

 

 

“Volver no es suficiente”, replica Yunier Pérez que, después de la grave lesión (rotura completa del tendón de Aquiles) que sufrió en el mes de febrero, ya ha vuelto a entrenar. “Llevo cinco semanas de pretemporada en las que no me duele nada y en las que estoy en mis tiempos normales. Hasta ahora todo lo he hecho con zapatillas y sin ponerme las de clavo, pero lo importante es que he perdido el miedo y no me cabe ninguna duda: volver no es suficiente porque atletismo lo puede hacer todo el mundo. Pero yo quiero ir más allá, porque aún lo tengo todo pendiente: ser finalista en unos JJOO, ser finalista en un Mundial, bajar de los 10 segundos en los 100 metros… La lista de deseos es larga”.

Yunier, de 33 años, acepta que han sido duros estos meses en los que ha trabajado en silencio. “No ha sido la primera lesión de larga duración que he tenido, pero sí la más peligrosa. Por eso la acepté con paciencia aunque con miedo, miedo a no regresar en la mejor condición, hasta que volví a darme cuenta de que todo está en la cabeza. Entonces volví a convencerme. Volví a darme cuenta de que, si era positivo, iba a volver y de que no había ningún motivo para no hacerlo. Al contrario. Siempre que iba a los médicos me decían, ‘Yunier, todo está yendo bien’. No tenía por qué dudar”.

Hoy, se declara un hombre feliz con casi todo por hacer. “He estado 20 días en Cuba que me han recargado, aun más si cabe, las energías. Sé que, a partir de ahora, vendrán días de seis o siete horas de entrenamiento, pero no pasa nada: estoy preparado. Tiene que ser así y quiero que sea así, porque ha empezado el momento de lograr lo que no he logrado hasta ahora y la primera estación está en los 60 metros del Europeo de pista cubierta de Glasgow el próximo invierno”, explica Yunier, un atleta que tiene 10’00” en 100 metros y 6’49” en los 60, ya que por fin y después de haber pasado un año desde que logró la nacionalidad española, la IAAF le ha concedido el transfer para que el atleta del Playas pueda formar parte de la selección española en las grandes citas mundiales y europeas.

“Ante todo, hay que ser agradecido”, insiste con la misma naturalidad que apela al futuro. “No solo tengo que luchar por mí. También por los que han luchado por mí o han creído en mí, como mi club, el Playas de Castellón, que es mi verdadera familia en España. Aquí no tengo otra desde que llegué hace ocho años y estoy orgulloso de que en los malos momentos, como esta última lesión, siempre diesen el paso al frente y se declarasen a mi lado fuese en la operación, fuese en las sesiones de fisioterapia, fuese en lo que fuese”, sentencia Yunier Pérez, que se desafía a sí mismo sin ningún miedo. “El miedo ya no tiene motivos”, matiza. “No concibo otro regreso que no sea en la mejor condición”.  

Después de un 2018 prácticamente en blanco, Yunier será el gran fichaje de esta nueva temporada para el Playas de Castellón y también para el equipo nacional

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