La atleta del Playas de Castellón afronta la final de 3.000 metros del viernes con realismo “una medalla es imposible” y con un nombre en la cabeza: el de José Enrique Villacorta, su entrenador. “Todo lo que haga se lo dedicaré a él. Me convenció de que saldría adelante”.  

    Cristina Espejo, la atleta aragonesa que cumple su tercera temporada en el Playas de Castellón, participará el viernes, a partir de las 21,40 horas, en los 3.000 metros del Europeo de Pista Cubierta de Glasgow, donde se plantea “bajar de los 9’00” por primera vez en su vida. “He seguido entrenando muy bien desde el Campeonato de España de Antequera y el último entreno fuerte que he realizado, 3×500 más un 1.000 terminando yo sola a 3’02” con un minuto de recuperación, me demuestra que puedo estar ahí”. De ahí que su ambición sea natural “y realista porque el atletismo es para gente realista. Sé que es prácticamente imposible que pueda luchar por una medalla. Hay atletas alemanas y británicas que corren mucho. Pero, a cambio, mi motivación es la de hacer marca, la de disfrutar de esta primera internacionalidad”.

    Cristina, que se ha llevado su propio arroz en la maleta (“por si acaso, sólo por si acaso”), no se declara una atleta maniática. “Al contrario”, replica. “Creo que no lo soy. El día de la prueba me levantaré tranquila. Haré un calentamiento por la mañana. Luego, me echaré una siesta gigante porque compito a las diez menos veinte de la noche. Pero sabré llevarlo. No me voy a poner nerviosa, porque valoro mucho estar aquí. He pasado cinco años muy malos con unas anemias de caballo y en las que enlazaba una lesión con otra. No era fácil hacerse una ilusión como ésta”.

    Por eso Cristina agradece el apoyo que siempre le ha prestado el Playas. “Yo venía de un club muy chiquitito de mi tierra, en el que éramos como una familia, y, de repente, llegar al Playas me daba miedo.   Pero la realidad es que siempre que he necesitado algo el club ha estado ahí y me ha ayudado a recuperar mi pasión por el atletismo”. Una pasión de la que Cristina también responsabiliza a su nuevo entrenador, José Villacorta, que siempre confió en ella. “En un momento en el que no era fácil hacerlo, él me convenció de que todo pasa por algo y de que iba a salir adelante como así ha sido.   Y ahora soy yo la que convenzo a uno de mis compañeros de entreno Roberto Aláiz, que también ha tenido muchos problemas con las lesiones, de que tarde o temprano volverá a ser el de antes”, añade Cristina Espejo, estudiante de Veterinaría, que esta vez no se ha llevado ningún libro a Glasgow. “Terminé los exámenes y ahora tenemos que iniciar el siguiente cuatrimestre”.   

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